Algunas reflexiones sobre el orgullo de pertenencia a la empresa y la comunicación corporativa

Silhouette of happy business team making high hands in sunset sky background for business teamwork concept

En los tiempos que corren es difícil el éxito sostenible de una compañía sin un equipo humano que sienta los colores. Los beneficios de contar con empleados volcados y comprometidos son muchos y de peso: más productividad y eficiencia, mejor servicio al cliente, más creatividad e innovación y una mayor orientación al logro de los objetivos. Además, se convierten en embajadores de la empresa y contribuyen así a consolidar la reputación de la misma.

Todo ello en una nueva realidad marcada por:

  • La disrupción digital, que nos exige una constante adaptación al cambio, una transformación en la que el papel de las personas nunca antes había sido tan relevante.
  • La velocidad de los acontecimientos. En el cual muchas empresas tiene dificultades para adecuar su identidad a esa velocidad y se quedan atrás. Por el contrario, las nuevas generaciones ya salen de “fábrica” con esa velocidad, sin vértigo alguno a la hora de moverse de compañía a otra.

Por todas estas razones el orgullo de pertenencia es clave en la transformación que abordan hoy muchas compañías, las cuales desean tener empleados “felices”. Pero, ¿qué lleva a un empleado a ser fan de su empresa? ¿Y cómo desde comunicación corporativa podemos ayudar a lograrlo?

De acuerdo a mi experiencia, diría que hay tres factores principales:

  1. POSICIONAMIENTO DE LA COMPAÑÍA. A todos nos gusta la idea de trabajar en una empresa que sea muy rentable, líder, innovadora y disruptiva, que además tenga una marca reconocida. Google es el clásico ejemplo. No obstante hay otras grandes compañías (he tenido y tengo la suerte de trabajar en dos de ellas) y también muchas pequeñas y medianas que cuentan también con un equipo entregado. ¿Cómo la comunicación corporativa puede aportar valor en la construcción de este posicionamiento? Van algunas sugerencias:                                                                                     
  • Identificar una visión y unos valores coherentes y creíbles (cuántas milongas cuentan muchas empresas en sus páginas web) que realmente reflejen lo que somos (cómo hacemos las cosas, en qué nos diferenciamos) y lo que aspiramos a ser.
  • Reflejar la visión y valores en un relato (a dónde vamos) que sea racional a la vez que emocional.
  • Plasmar ese relato en eslogan y en una identidad gráfica que reflejen nuestra visión y valores. Un claim que enganche, que tenga fuerza.
  • Difundir ese relato a todos nuestros públicos de interés a través de una estrategia de comunicación efectiva, que sepa alinear y aprovechar sinergias entre los respectivos planes de comunicación a nivel interno, externo y en redes sociales. (el vídeo corporativo es una pieza muy efectiva, pero obviamente hay otras muchas acciones y formatos, donde la figura del CEO es relevante).
  1. FACTORES LABORALES. Hablamos, por ejemplo, de retribución, de beneficios sociales, de formación así como de oportunidades de desarrollo y movilidad dentro de la compañía (ya sea movilidad geográfica o funcional). Otro factor a tener en cuenta es que la empresa se preocupe por la salud de sus empleados e impulse iniciativas en esta dirección.  Además, en los últimos años destaca la importancia creciente del espacio de trabajo (workplace). ¿Por qué?:
  • Es un elemento tangible de la cultura de una compañía, o de la transformación de la misma.
  • Por lo general espacios rompen barreras, fomentan la colaboración y el trabajo en equipo, a la vez que la creatividad.
  • Son espacios que deben estar alineados con la visión y los valores de nuestro posicionamiento.
  • Contribuyen a que las personas trabajen más cómodas, contentas y motivadas.

¿Cómo puede ayudar el equipo de comunicación corporativa a poner en valor estos factores laborales?:

  • Informar con transparencia: impulsar una comunicación interna trasparente para explicar a los empleados la política de retribución, los beneficios sociales, el plan de formación y desarrollo así como las oportunidades de movilidad, si las hubiera. Son varias las acciones de comunicación y los formatos para hacerlo.
  • Comunicar hechos concretos: poner en valor la apuesta de la compañía por mejorar las condiciones laborales de sus empleados. Por ejemplo, comunicar el número de horas de formación que invirtió la empre el año anterior, porcentaje de la platilla que asistió a cursos, nuevos beneficios sociales, personas en movilidad geográfica o funcional, etc.
  1. FACTORES  EMOCIONALES. Hablamos  del vínculo emocional entre el empleado y la empresa. Y hablamos de cultura corporativa, que…
  • Sea motivadora, cercana, más horizontal, que cuente con verdaderos líderes (qué difícil es) y apueste de verdad por el trabajo en equipo.
  • Sea exigente en el logro de resultados, pero también que apoye, que apueste por el reconocimiento, por la creatividad y la disrupción, que invite a atreverse (ya lo dijo Churchill, “de fracaso en fracaso hasta la victoria final”).
  • Y hablamos, importantísimo, de tener una jefa o jefe que merezca la pena.

En este ámbito, pienso que la comunicación corporativa, en coordinación con recursos humanos, debería:

  • Acercar el liderazgo a la organización: los directivos y cargos intermedios tienen una responsabilidad fundamental a la hora de informar, alinear y motivar a sus equipos.
  • Identificar influencers internos, líderes informales, e involucrarles para que sean difusores de aquellos mensajes de posicionamiento, laborales y emocionales que deseemos comunicar.
  • Crear espacios que faciliten la colaboración, la generación de ideas y conocimiento. Espacios en los que compartir y debatir sobre temas estratégicos del negocio, reconocer hitos de los equipos, y también por qué no impulsar vida social de la compañía, desde actividades deportivas hasta hobbies y reflexiones de los empleados. Hablamos de una red social interna (opciones tenemos y muchas) y otras herramientas colaborativas que nos permiten trabajar de forma más cómoda y eficiente a la vez que construir espíritu de equipo.

Considero que un buen posicionamiento se construye con una gestión eficaz de los tres factores, no de forma aislada sino buscando siempre lazos entre ellos. Pienso también que los factores emocionales son los más complejos y quizá todavía la asignatura pendiente de muchas compañías. En cualquier caso, se trata de un gran reto para las empresas  en general y para los equipos de equipos de recursos humanos y comunicación corporativa en particular.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *